Este viaje iba a ser distinto ya que las circustancias hicieron que solo fuéramos dos. Pero es el momento de mirar hacia delante y seguir nuestros caminos… Después de una noche en Salamanca tranquila, a pesar de que El Acho tenía otras ideas en su cabeza panocha, y después de un viaje a Valladolid a toda mecha (menos mal que no había que facturar…), Platín y yo montamos nuestros culos en el avión.
Cogiendo el avion como el que coje un autobús, tirando pa’rriba por la Cornisa Cantábrica, pasas un trozo de Francia, y luego, sobre el Canal de la Mancha, creo yo, giras a la izquierda hasta Inglaterra. Tampoco puedo aportar muchas cosas, la verdad es que de Londres ya hablamos largo y tendido por si quieres consultar algo.
Fotografías y vídeos de Manuel77, la persona que más conciertos ha visto este año (con permiso de Pi)
Si tengo que hacer repaso del año que ahora acaba, el viaje a Londres ocupa gran parte de los buenos recuerdos y las nuevas experiencias. El otro día estuve repasando mis fotos, y me he dado cuenta de que muchas de las mejores (sin ser especialmente buenas, que aquí soy un mierdaseca como el que más) me las dejé fuera. Os quiero mostrar, para despedirme del año, algunas imágenes de mi álbum personal.
P.D.: Un anhelo; aprender a manejar una cámara fotográfica de verdad.
Levantarte a las 3 de la madrugada y coger un bus que el hostal ponía a disposición de sus visitantes por unas 8 libras para acercarnos al aeropuerto. Una hora de viaje o algo así adormilados y más horas a la espera de facturar y de que salga el avión de vuelta a Valladolid. Es el precio a pagar por volar barato. Encantado de pagarlo, claro está.
Little Boy leyendo de madrugada. Ya era hora de que se terminara Cabo de Trafalgar.
Es casi la hora de comer y Slim Boy y yo andamos algo cansados, mientras Brown Sugar Girl y Little Boy andan por otro lado de la ciudad (ver capítulo anterior). Pero tenemos pendiente el Tate Britain, así que decidimos retrasar la comida y cruzar de nuevo el río para buscar el nuevo objetivo. Es la última tarde en Londres y no se puede desperdiciar ni un minuto.
Último día en Londres. Más acelerados aún si cabe para aprovechar estas horas que nos quedan en la City, dividimos al grupo en dos. Desde que me enteré de su existencia me puse como objetivo primordial hacer una visita al Imperial War Museum, como interesado en la historia mundial que soy (aunque siga sin tener pajolera idea de nada). Slim Boy también se apuntó porque le ponía palote visitar la Tate Britain (que estaba cerca), mientras Little Boy y Brown Sugar Girl se dedicaron a recorrer otra parte de la ciudad “menos bélica”.
La entrada al Imperial War Museum, un viaje al pasado de Europa a través de las guerras que ha originado y padecido
Los días ingleses van llegando a su fin… Hoy toca ver varios de los monumentos más importantes de Londres y luego el barrio financiero. Allí no hay tascas de cachuela y catalanas tipo “El Tronco” o churrería “La Manolita”, con lo cual hay que recurrir a cadenas de establecimientos para tomar un café y comprar un dulce. Vamos allá.
Oteando el horizonte, “¿eso no salía en lo de Benny Hill?” Foto Trini.
Hoy es domingo, así que aunque ayer estuvimos en el mercado sabatino de Portobello, hoy toca otro mercado, el dominguero de Camden Town.
Querido Slim Boy, toca otro día de esos de “arriba a abajo y de aquí a allá”, así que ya puedes ir dando de sí la mandíbula y tragar lo que haga falta.
Después de echar una mañana arqueológica, un buen paseo hasta el barrio del Temple. La arquitectura londinense, tan distinta a la que conocemos por aquí, mucho ladrillo y chimeneas para combatir el frío.
Eso es una buhardilla bien aprovechada y lo demás son tonterías. Foto Juanma.
Mmm… unas horas de sueño bastan para seguir con este tour de force londinense.
Localizamos cerquita del albergue un Spar, pero lejos de ser el supermercado de barrio al que nos tienen acostumbrados aquí, se trataba de una pequeña tienda repleta de comida preparadas (bocadillos, dulces, ensaladas, café, etc) con una pequeña zona donde comsumirlos. Una buena (y barata opción para el desayuno y para alguna cena ligera). Y con ventanales para ver a los trabajadores de la city saliendo a la calle a fumar.
Un buen desayuno y aprovechar un día entero en Londres, a ver qué tal. Menos lluvia, pero todo nublado, tiene que ser un rollo esta gran parte del año bajo esa climatología tan tristona. Día dos.
Desayuno normalito al lado del albergue y frente al pub Crown, que visitaríamos en otra nocturna ocasión.
Después del viaje (con un aterrizaje no muy logrado, todo sea dicho) y después de esperar el microbús para llevarnos desde el aeropuerto de Stansted hasta el centro de Londres, resultó que perdimos unas horas preciosas de nuestro primer día en la Pérfida Albión (ya las echaríamos de menos al final). Y para colmo, todo nublado y lluvia… vale, ya sé que eso es lo habitual allí, pero joder, que se trata de las vacaciones.
Coño, es que rebotó unas cuantas veces en el suelo. Nuestra teoría era que el mismo tipo que vendía los billetes era el que pilotaba el aparato.
Todo tiene un comienzo, un autobús madrugador Badajoz-Cáceres y unas chanzas en el camino en coche de Cáceres a Valladolid, parando en Salamanca para una breve pitanza. Ahí van unas fotos, todas propias excepto las indicadas que han sido cedidas amablemente por David, Trini y Juanma.
Dice Trini: “chacho, manolín, agénciate un lugar donde descansemos lo más barato posible en Valladolid.” Dicho y hecho, Pensión Mary, edificio de la primera mitad de siglo, puertas desvencijadas, portal lleno de cagadas de palomas, muestrario de muebles de las posguerra española, baños para compartir e inquilina probablemente solterona… pero en el centro de la ciudad. ¿A ti te importa? A mí, no… y porque la Fonda Angustias, en la última planta, no tiene contacto en Internet que sí no…
El martes subíamos a Valladolid a coger el vuelo de Ryanair (38 euros ida y vuelta todo incluido, chatos) y el lunes temprano hacía la enésima visita a urgencias, donde ya me saludaban como lo hacían con Norm de Cheers, recordáis, ¿no? Pues con una tristeza enorme daba por perdido el viaje largamente esperado a Londres, pero con unas magníficas pastillas contra la infección, a mediodía dejé de sentir dolor y por la noche ya me sentía bien. Cierto que fue algo arriesgado, pero ya en Valladolid solo tuve molestias y en la City no sentí ningún dolor… Si me llego a quedar en tierra, me hubiera arrepentido el resto de mi vida. entonces, la lección que debemos aprender todos de esto es la siguiente: ¡a veces hay que arriesgar hasta la propia salud para hacer lo que quieres!
> Estado del riñón de Manuel77 por entonces: “Recuperación en el último minuto”
Primeramente agradecer a mis compañeros de viaje David (Little Boy), Trini (Brown Sugar Girl) y Juanma (Slim Boy) sus ánimos entre los dolores y posteriormente que me hayan aguantado una semana entera con sus 24 horas diarias, que tiene mérito. Próximamente, un diario exhaustivo de este viaje que recordaré por los siglos de los siglos, amén. Londres es fascinante.
P.D.: Por lo visto yo soy Wire Arms Man.
Banda sonora: no podía ser otra que London Calling de The Clash.
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Notas
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