Una última entrada dedicada a Barcelona, así, de refilón.

El monumento a Colón, de 1888, es visitable por dentro, y puedes subir si tienes paciencia con las colas. Curiosamente su dedo no apunta a América, y entre otras teorías, se dice (que es cierto) que apunta a Génova, una de las ciudades que se nombran a sí mismas cuna del navegante. Yo no digo ná.
Fotos propias, así que perdón.
Leer más…
De Barcelona ya comenté algo de Gaudí. Voy a seguir con mi brasa.
El Barrio Gótico es realmente una conjunción de pequeños barrios que componen el núcleo más antiguo de la ciudad. Optamos por seguir un tour de la oficina de turismo, antes que ponernos a andar por andar sin ninguna guía. Con la Barcelona Card os harán algún descuento. Aunque si hay tiempo y se dispone de una buena guía, casi que prefiero esta opción.

El lugar donde comenzar a pasear puede ser la Plaza de San Jaime, donde se encuentra el Palacio de la Generalidad de Cataluña, uno de los pocos edificios medievales que siguen conservando la función con la que se creó. Un lugar cargado de historia (a ver si entramos en la próxima visita) donde, por ejemplo, Tarradellas soltó su famoso “Ja sóc aquí”.
Leer más…
Una vez asimilado que uno no podrá ahorrar nunca tres euros seguidos para realizar viajes a otros continentes ni cosas por el estilo, queda coger el mapa y repasar cuantos lugares cercanos nos quedan aun por conocer. Increíblemente, aun no había pisado Barcelona. ¿Se puede disfrutar de esta ciudad en 48 horas? Poco o nada, pero sí percibes qué es lo que la hace diferente de las demás. A ver qué se puede enseñar.

Sin saber nada de arquitectura, está claro que una de las cosas fundamentales es seguir la pista de Gaudí, arquitecto español con 7 obras consideradas Patrimonio de la Humanidad. A la Sagrada Familia optamos por no entrar, para no hacer cola. Lo dejamos para la próxima.
Leer más…
Comentarios recientes