Una buena oportunidad para retomar esta serie tan rara de entradas de este blog: La nevada de hace unos días, o cómo un fenómeno meteorológico hace que nos lancemos a las calles con las cámaras de fotos. No nos podíamos quedar en casa sin subir a la Ciudad Monumental o andar por el Paseo de Cánovas.

El cruce de Héroes de Baler.
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Hacía tiempo que no daba la brasa así, cogiendo alguna foto nocturna para saber algo más de estos rincones de Cáceres. Bueno, pues este rincón está al lado de mi casa. En la Plaza de Santiago, se trata de una de las puertas de la iglesia del mismo nombre.

Si bien hay documentos que sitúan el origen de la iglesia en el siglo XII, los restos más antiguos encontrados datan del siglo XIV. En el siglo XVI, Gil de Hontañón se encargó de la restauración del edificio. De ese momento destaca la capilla mayor, cubierta con bóveda estrellada, y la sacristía. Tras el abandono de las obras, fueron continuadas por Sancho de Cabrera, que realizó una nave cubierta con bóvedas de crucería. Exteriormente, destacan sus dos portadas, que se abren en arco apuntado enmarcadas por un alfiz. En el interior resaltan el retablo realizado por Alonso Berruguete y una reja renacentista realizada por Francisco Núñez.
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El Palacio de Mayoralgo es una de las fachadas que más destaca de la Plaza de Santa María de la Ciudad Monumental. Siempre bien iluminada, ahora pertenece a una caja de ahorros (igual es por eso que tiene luz y las otras fachadas a veces están a oscuras…)

Se levanta en el solar de la familia Blázquez-Mayoralgo, representante de la más antigua nobleza cacereña. Probablemente del siglo XIV-XV, su fachada es muy sencilla a pesar de contar con elementos góticos y renacentistas, si no, fijaos en la portada con arco de medio punto, dovelas grandes y las dos ventanas geminadas. Tiene un patio mudéjar con arcos apuntados del siglo XIV. Aquí se encontró hace pocos años un busto romano de bronce cubierto de oro que confirma el pasado romano de la ciudad.
Torre de la Concatedral de Santa María. La bandera con el logo de Cáceres 2016 jode la foto. No digo que en los monumentos no se pongan cosas así, pero que sean temporales, por favor y no se queden impertérritos en los muros.

Se completa entre los siglos XV y XVI sobre una construcción del siglo XIII de maneras mudéjares y techo de madera. Se cree que el emplazamiento original lo ocupó una mezquita. Realizada completamente con sillares de granito, su estilo se puede considerar románico de transición al gótico. Tiene dos portadas góticas, la del Evangelio, con finas arquivoltas y una imagen de la Virgen en el tímpano, y la portada de los Pies, en la que destaca el escudo de Orellana. La iglesia tiene una sola torre, renacentista de tres cuerpos y planta rectangular, coronada por tres flameros. En la esquina externa de esta torre, realizada entre 1554 y 1559, se halla adosada una estatua de San Pedro de Alcántara.
Cuando hablas del antiguo Cáceres todos tenemos en mente la maravillosa ciudad medieval que se abre ante nosotros en la Plaza Mayor, sus palacios y torres. Pero hay una ciudad anterior, la “Al-Qazires” o “Al-Qazeres”, que literalmente significa “ciudad amurallada”. De esa época anterior a la llegada de los cristianos queda el aljibe y sus murallas. Si paseas por la zona de “Mira el río” encontrarás la panorámica de las murallas almohades circundando la ciudad y sus palacios destacando sobre ellas. Hubo mil intentos para sacar la foto hasta que encontré un buen punto de apoyo y aquí está el resultado.

Tras un probable paréntesis de despoblamiento y abandono de la vieja colonia romana, la ciudad cobra renovada actividad con la llegada de los árabes. La nueva población musulmana reconstruye el núcleo intramuros y reedifica sus nuevas murallas y torres de tapial sobre los recios sillares graníticos romanos. Los restos constructivos supervivientes de esta época -buena parte de la cerca de la alcazaba y el notable aljibe del desaparecido alcázar, hoy palacio de las Veletas- pertenecen ya a la etapa almohade y, concretamente, al último tercio del siglo XII, momento de inestabilidad política y militar a causa del amenazante avance de las tropas cristianas. Esta imponente muralla demuestra la importancia estratégica que poseía Cáceres como bastión clave en el acceso hacia la cuenca del Guadiana.
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Torre del Palacio de los Golfines de Abajo. A veces te da por mirar al cielo y encuentras un encuadre original que no se puede desaprovechar. Posiblemente, la fachada más interesante de la Ciudad Monumental (aunque aquí no se aprecia, jeje).

Este gran Palacio, levantado por la familia Golfín que se instaló en Cáceres tras su reconquista, se muestra como ejemplo representativo de la arquitectura civil cacereña, siendo dos estilos bien diferenciados los que se distinguen en su contrucción. En origen, el gótico característico de la casa-fuerte que tanto proliferó en el Cáceres del siglo XV, y al que pertenece la imponente torre esquinada, con sus matacanes defensivos en ambas caras exteriores y ventanas de arcos rebajados. Posteriormente, la generosa decoración plateresca de su fachada principal, incorporada en el siglo XVI.
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¿Quién no conoce el Foro de los Balbos en la Plaza Mayor? Pues ocupando buena parte de su espacio, podemos ver el Pilar de San Francisco.

“En este lugar estuvo situada una puerta de la antigua Norba Caesarina, también fue llamado Atrio del Corregidor y está formada con dos elementos: el Pilar de San Francisco y el Genio Andrógino de la colonia romana. El Pilar de San Francisco es plateresco, del siglo XVI y tiene en los dos laterales el escudo de la ciudad y en el centro el escudo de los Reyes Católicos flanqueado por dos medallones. Sobre el escudo hay una inscripción que informa de las circunstancias de su construcción y que está rematada con un adorno en forma de bola. Era uno de los dos abrevaderos que había a las afueras de la ciudad, en el camino de Mérida, en torno al Puente de San Francisco ya que se construyó para abrevadero del ganado. Fue trasladado al lugar que hoy ocupa en el año 1970.”
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La Iglesia de San Francisco Javier, en la Plaza de San Jorge, ofrece una gran panóramica al estar elevada sobre el resto de las calles.
La Plaza de San Jorge de Cáceres, uno de los lugares más atractivos de la Ciudad Monumental. Se encuentra enmarcada por la iglesia de San Francisco Javier, la casa de los Becerra, un grupo de tiendas turísticas y la torre del palacio de los Golfines de Abajo. En las escaleras de subida a la iglesia, se encuentra en una hornacina una figura montada de San Jorge, patrón de la ciudad, acabando con el dragón. La escultura, de bronce, es obra de José Rodríguez. La distribución de la plaza es moderna, pues antiguamente la plaza no existía como tal y el espacio estaba ocupado por casas.

La iglesia de San Francisco Javier es de estilo barroco construida en el siglo XVIII, se levantó, junto al convento anejo, con la fortuna de un miembro jesuita de la familia Figueroa, por ser éste el último eslabón de un mayorazgo que se extinguía. Las obras comenzaron en 1698 y concluyeron en 1755. Pedro Sánchez Lobato, el arquitecto, la diseñó sobre una planta de cruz latina, con capillas laterales comunicadas con atajos y crucero cerrado por una cúpula con linterna. El fuerte desnivel que presenta la plaza sirve para que el conjunto parezca mucho más monumental, destacando las dos torres de la fachada, cuadradas de mampostería y sillería, rematadas por sendos chapiteles piramidales. Entre ambas torres, un arco de medio punto custodiado por dobles columnas sirve de puerta. Encima de él, una hornacina alberga una imagen de San Francisco Javier y el escudo de Castilla y León, rematado todo ello por un frontón partido. Esta fachada principal fue remodelada en 1992.
En el interior destaca el retablo mayor, ocupado por un lienzo del siglo XVIII con imágenes de San Francisco Javier. Desde 1899 es custodiada por los padres misioneros de la Preciosa Sangre, por lo que también se conoce como iglesia de la Preciosa Sangre. Actualmente no se rinde culto en su interior.
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