Pángur Bán
Cuando anduvimos por Dublín, acabamos en el Trinty College, donde vimos el Libro de Kells. De allí me traje este poema, escrito por un monje irlandés en St. Gallen, Suiza, en el siglo IX. El otro día cuando me puse a escribir (poco) y seleccionar fotos (muchas), mientras Lolo jugueteaba en el salón, recordé este poema, y no creo que haya nada mejor para retomar este blog.
Solemos yo y Pángur Bán, mi gato,
en lo mismo los dos pasar el rato:
cazar ratones es su diversión,
cazar más bien palabras mi pasión.
Es preferible a todo aplauso humano
sentarse con papel y pluma en mano;
y Pángur no me mira con rencor,
siendo él también sencillo cazador.
Frecuentemente, un ratoncillo errante
cruza el camino de mi gato andante;
alguna idea más, frecuentemente,
coge en sus redes mi afilada mente.
Vigila el muro con sus ojos vivos,
redondos, maliciosos, agresivos;
escudriñando el muro del saber,
mi poca comprensión busco extender.
Día tras día, a Pángur su ejercicio
lo ha hecho ya perfecto en el oficio;
yo noche y día alcanzo más verdad,
trocando en clara luz la oscuridad.
Más entradas, en breve.






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