Después de detenernos en los acantilados de Moher, seguimos nuestro camino buscando nuestro próximo alojamiento. Como era de preveer, nos alcanzó la noche, lo que produjo uno de los viajes nocturnos más acojonantes que hemos realizado, por el tamaño de la carretera, la nula visibilidad, el conducir por la izquierda, etc.
Fotos de Manuel77.
Atravesamos el Parque Nacional de Killarney, pegado justo a la ciudad del mismo nombre. “¡Ey, has visto el ciervo!”
Bueno, pues llegada a las tantas despertando a los dueños del Bed and Breakfast donde nos alojamos (nos veíamos durmiendo en la calle). Estamos en Waterville. Por la mañana, con más tranquilidad, observamos que se trata de la antigua Casa del Cable, The Old Cable Historic House, de finales del siglo XIX. Y es que en esta casa se situó uno de los extremos del telégrafo que unía Europa con América. Por cierto, desayuno más que bueno incluido en el precio. Teniendo en cuenta las tarifas por allí, compensa.
Waterville, lugar de vacaciones de Charles Chaplin (tienen una estatua suya como recuerdo de su estancia).
Un paseo por el Anillo de Kerry, que por carretera alcanza los 170 km aproximadamente. Los autobuses lo recorren en sentido contario a las agujas del reloj, para evitar encontrarse de frente (así de anchas son las carreteras).
Llega un momento que no sabes lo que es lago, río u océano. Como véis, la playa no tiene nada que ver con las nuestras, por ejemplo.
Una parada en el camino. El entender el viaje como un recorrido por diversos lugares, en vez de perseguir un destino y no moverte de él, lo enriquece muchísimo, a mi entender.
Típico balcón al océano.
Las vistas desde la Isla de Valentia. Como decía, fue el extremo del primer telégrafo comercial transatlańtico. Está unida a Irlanda por un pequeño puente. Por allí jalamos los mejores platos del país.
Cerca de allí, Ballycarberry Castle. Como este paisaje, a cascoporro en Irlanda.
Ventana.
Más kilómetros, y nueva parada en el Parque Nacional de Killarney. Montañas de árboles…
Lago.
Vuelta a Waterville. “¡Cuidado con las ovejas!”
Llega el día de abandonar la región, no sin antes hacer una nueva parada en otra parte del Parque Nacional de Killarney y visitar los alrededores de Muckross House, la típica casa irlandesa de la aristocracia. Había un montón de peña en la zona, debe ser un lugar famoso en cuanto al turismo de la zona se refiere.
Un poco más en el interior del Parque, ruinas de una iglesia. Si juntamos iglesias, monaterios y castillos en ruina, tenemos para hacer una enciclopedia. La curiosidad siempre hace que te metas en sus recovecos.
Un rincón. Por ahí leí que en Irlanda, si los lugares tienen tejado se consideran habitables y hay que pagar más impuestos. Por eso, si tienes una propiedad medio abandonada, le quitas los tejados y pagas menos o nada. No sé hasta qué punto esto es cierto o no, la verdad.
El paseo por el cementerio. A pesar de que las iglesias estén abandonadas, en sus cementerios se sigue enterrando gente. Tal es la religiosidad de los irlandeses e identidad con sus pueblos, sus lugares de nacimiento. Además, aquí ves los cementerios en mitad del pueblo, no como en nuestra tierra, que los vamos removiendo y sacando fuera de las poblaciones.
La irlanda rural, la de paisajes, campos y océanos nos ha gustado mucho. Ahora toca acabar el viaje en la capital: la ciudad de la Laguna Negra.























28 Julio 2009 a las 09:29 |
Impresionantes imágenes
29 Julio 2009 a las 10:17 |
Una experiencia inolvidable, la de conducir de noche por una carretera sin arcenes, estrechísima, con muchas curvas y, encima, con el límite de velocidad a 100 Km/h.
Y fueron dos ciervos, Manuel!!!
29 Julio 2009 a las 19:40 |
Era: Ya será menos.
Paparra: Menos mal que conducías tú…