Granada: La Alhambra (abril de 2009)
“Jardín yo soy que la belleza adorna. Sabrás mi ser si mi hermosura miras”.
Inscripción en la Sala de las Dos hermanas.
Dicen que todo el mundo recuerda la primera visita que hizo a Granada. A mí me pasaba lo mismo, por eso tenía tantas ganas de volver. Y por eso quiero volver en cuanto pueda.
Se pueden visitar muchas cosas, pero en general hay tres grandes espacios: El Generalife, La Alcazaba y los Palacios Nazaríes. Para estos últimos solo habrá una hora determinada de acceso, así que intenta al comprar la entrada vía Internet o teléfono que haya tiempo suficiente para admirar estos palacios. Otra cosa importante: mucha información no dan cuando entras, con lo cual lo mejor que pudimos hacer es comprar la guía oficial. Andar y ver sin saber, aquí, es casi un pecado, es ir a ciegas en muchos sentidos.
Cuando empezaron a construirse los diferentes edificios que conforman la Alhambra, ya había recintos palaciegos en el Albaicín. Fue cosa de las últimas disnastías árabes, sobre todo de los Reyes Nazaríes, el mudarse a la colina de Sabika y que semejante obra alcanzara la magnitud que hoy se puede disfrutar en buena medida. Subiendo por el barrio del Realejo a la Alhambra te encuentras con las Torres Bermejas, que pudieron ser torres vigías pertenecientes a la anterior alcazaba de la Alhambra. Por esa zona también accedes al agradable camino entre árboles que lleva a la entrada del recinto.
Empezamos en el Generalife. Desde la zona del Patio de la Acequia, los Palacios Nazaríes.
Un rincón del Generalife, que probablemente viene del “Jardín del Alarife”. Vamos, la huerta del arquitecto. Sencillos edificios y jardines.
Capitel antiquísimo que aun conserva lejana policromía. Porque hay que hacer un pequeño esfuerzo e imaginar que casi todo tenía vivos colores antes de que el tiempo los borrase.
El Palacio renacentista de Carlos V es un “meteoro casualmente clavado” como se escribió por ahí.
El edificio no vale para mucho, ni residencia, ni oficinas, ni locales comerciales…
… pero a Carlos V se le debió poner en la puta cabeza construir semejante obra renacentista en el último bastión de Oriente en Occidente.
Dentro, el Museo de la Alcazaba, que encontramos cerrado, claro está, porque es Semana Santa (¿¡!?). Allí se muestra uno de los primeros Leones restaurado del famoso patio.
La Puerta del Vino era el acceso principal a la Medina de la Alcazaba y hoy lo sigue siendo. Una de las construcciones más antiguas y más interesantes de este tipo que podemos ver.
Desde las murallas de la Alcazaba, la mole del Palacio de Carlos V.
Las murallas de la Alcazaba con la Torre del Homenaje al fondo.
El Albaicín desde las murallas.
En la Torre de la Vela, edificio que aparece en el escudo de la ciudad por privilegio de Isabel II en 1843. Una torre desde donde se divisa todo Granada y alrededores, y desde donde se celebra cada 2 de enero la toma de Granada, como en su día lo hicieron en el mismo lugar los Reyes Católicos. Visto el legado musulman a la ciudad, creo que es lógico pensar si hay mucho que celebrar, o más bien que lamentar.
Para salir de la Alcazaba, recorremos el Jardín de los Adarves, fijándonos en esa solitaria fuente que estuvo muchísimo tiempo colocada encima de la Fuente de los Leones.
Después de un rato de espera nos llega el turno para entrar en los Palacios Nazaríes. En la foto, un zócalo del Mexuar, el lugar donde se reunía la Sura o Consejo de Ministros. De la estrella central parten todas las estrellas. “El Reino es de Dios. El Poder es de Dios. La Gloria es de Dios“.
La fachada del Palacio de Comares, una joya, edificada con motivo de la conquista de Algeciras por los Nazaríes. Mientras en los reinos cristianos se hacían toscas reproducciones de vírgenes y cristos, aquí con materiales baratos se hacían maravillas, tan solo utilizando motivos geométricos y versos. La puerta derecha llevaba a las dependencias familiares, la de la izquierda a palacio. En medio, el Sultán recibía en audiencia y repartía justicia.
El Patio de los Arrayanes, llamado así por las plantas que rodean la alberca. No deja de ser una edificación casera, a lo bestia, pero similar a las casas de la época.
Detalle del pórtico del Patio de los Arrayanes.
Vista de uno de los pórticos del patio, llamados alhamíes.
El otro lado del patio, con su respectivo pórtico, que es otro elemento a destacar, aunque no tengas idea de arte, como el que os habla. El reflejo en la alberca juega un papel vital en la escena.
El Salón de Comares o de los Embajadores, unas de las estancias más importantes que vamos a visitar. Aquí dejo ya casi de hacer fotos: comprendo por fin que es absurdo intentar captar con la cámara nada, me dedico a observar cada rincón sin prisas. También es verdad que se me estaban acabando las pilas…
El techo del Salón de Comares es una obra maestra de la carpintería hispanomusulmana. Imaginarlo con los colores originales te ayuda a comprender la intención primera del artesano: los siete cielos del cosmos que debe recorrer el creyente hasta llegar al octavo donde recibe Allah. “[...] Mira si ves en la obra del Clemente imperfección alguna. ¡Vuelve la vista! ¿Has observado alguna falla? Luego, vuelve la vista a ella un par de veces; la vista volverá a ti cansada y fatigada.“
Un rincón del Patio de Los Leones: en restauración la Fuente de los Leones (putada) y la Sala de los Reyes (doble putada).
Cúpula de mocárabes de la Sala de los Abencerrajes: impresionante.
Cúpula de la Sala de las Dos Hermanas. Escrito en las paredes: “[...] Obra sublime, la Fortuna quiere que a todo monumento sobrepase.”
Saliendo del Palacio de los Nazaríes encontramos El Partal. Se trata de unos jardines modernos construidos alrededor de viejas edificaciones Aquí se ve el Palacio del Pórtico frente a la alberca. Su torre tenía una cubierta de madera de excepcional riqueza que hoy se puede ver en… Berlín. Si no recuerdo mal, no es el único elemento de la Alhambra que descansa fuera de España. Entiendo que en su śpoca fuera necesario este tipo de acciones para salvar algunos monumentos, pero igual es hora que se devuelvan a sus respectivos países las obras que, al menos, tienen dudoso origen en su “adquisición”.
Oratorio en El Partal, con su correspondiente mihrab orientado a La Meca.
Por muchas fotos que pongas o por mucho que escribas, no se hace justicia ni de lejos a lo que los Reyes Nazaríes construyeron una vez en el Reino de Granada. Así que ve y observa por ti mismo. Ya estás tardando.




























Quizá vaya a Granada unos días en junio así que… tomaré nota y utilizaré el post como guía :P
veo que en algunas fotos has hecho algunos reflejos….¿influencia de alguien? jajajaja! muy bonito. Es verdad. Y no te preocupes volveremos a ir a la alhambra cuando la fuente esté restaurada ¿que nos cuesta?
saludos
Elisa: disfruta.
Maritra: Es de la escuela “david:reflejos” Realmente está hecho para que sea así. Yo volveré SEGURO.