En una noche de tormenta, mientras me deleitaba con buena literatura (tebeos) a la luz de un candil y me trincaba un gintonic mientras Lolo dormitaba a mi vera plácidamente entre cojines, dos golpes secos rompieron la tranquilidad de la noche. Con la velocidad que me permite mi barriga acudí rápidamente a abrir la puerta. Fuera, en la calle, viento, frío y lluvia. Ningún cacereño osaba pasear por las estrechas y poco iluminadas calles del barrio de Santiago. A punto de entrar de nuevo en casa, observé que en el suelo había una nota.
En el trozo de papel arrugado alguien, cuya identidad me pide que mantenga en el anonimato, me pidió que difundiera aquí el siguiente relato que yo me limito simplemente a transcribir:
Será por alguna de mis aficiones, por mi forma de ser, o simplemente por que soy un rarito, que me gusta fijarme y observar las cosas, los objetos que me rodean. El escalofriante caso que les cuento me ocurrió una solitaria madrugada de vuelta del trabajo.
Esa noche me tocó trabajar con un frío tal que no se me quitó hasta que me arropé hasta la sien en mi cama. Una vez terminada la tarea, cuando entré en el coche para volver a casa, me puse cómodo, conecté el mp3 y empezó a sonar una música movidita para alejar el sueño de mi conducción. Accioné la calefacción al máximo e introduje la ruta en el gps. De las posibles opciones, marqué la mas rápida y aun así iba a tardar al menos dos horas y cuarto. Villanueva de la Vera está muy lejos de la capital.
A las seis de la mañana aun no ha salido el sol, pero la luna llena cuelga del cielo desde tres días antes, así que al estar el cielo totalmente despejado no era una noche cerrada, más bien al contrario, casi no hacía falta la linterna para moverse en el bosque. Eso es lo que yo pensé, despejada. No estaba ni había ni una nube. ¿No me habría dado cuenta al salir?, ¿No estarían allí al montarme en el coche? El caso es que como es normal en mí, me fijé en aquella nube que surgió de pronto, no sé si lo hice porque era la única o por que la luz que recibía me permitía ver su curiosa forma (fig. 1), o porque se encontraba mas baja de lo normal.
Pero claro, uno se fija un rato, porque es lo que dura una nube a poca distancia y en movimiento: Enseguida la pierdes de vista. Pero algo no estaba pasando como tendría que pasar. La nube permanecía igual a mi lado derecho mientras conducía, en perpendicular y a cierta altura, como si fuese mi copiloto. Yo la miraba y observaba que, de alguna manera, seguía mi camino… ¡pero también se movía a la misma velocidad!

Fig. 1
Yo me hacía el despistado como si no me diese cuenta de que me había percatado de ella: A ratos miraba la nube, a ratos miraba la carretera. No se debe olvidar que estaba conduciendo de noche y por una carretera con muchas curvas, aunque a esas horas no haya trafico. “Mierda”, pensé, “si me está siguiendo porque soy el único coche, me seguirá toda la noche”. Le intenté hacer el viejo truco de parar en la cuneta, pero iluso de mi, esa nube era muy lista. La nube se paró, yo suponía que la nube me seguía porque tenía la misma velocidad del viento que la que seguía mi coche, y al ser la carretera con curvas pero que transcurría dirección sur, podría dar la impresión que me estaba siguiendo. Pero no, o era una nube muy lista o muy graciosa, porque paró el tiempo que yo me quedé quieto en aquella cuneta. “Bueno, no puedo obsesionarme con esta tontería, me relajare con la música”.
(Continuará.)






5 Febrero 2009 a las 22:33 |
Será muy anonimo, pero ese trazo de dibujo lo conozco yo hasta bajo el agua. Creo que es un ipodiano
5 Febrero 2009 a las 23:12 |
Callarse y que siga la historia, que está interesante.
P.d.: el dibujo es exactito a mis taperguares colocaitos en la estantería
6 Febrero 2009 a las 01:01 |
jajajajajajajajajajajajajajajajaaajajaja, joe, lo que me he reído con lo de los taperguares….
6 Febrero 2009 a las 14:11 |
El dibujo es del autor del texto, cierto.
El final no promete mucho…
Lo de los taperguers… igual todo era un sueño, como lo que le pasa a Tony Soprano…
6 Febrero 2009 a las 15:02 |
Si es que es un artista.
6 Febrero 2009 a las 15:06 |
Oye, si le dais la vuelta a la foto da un aire a un “hongo atómico”…
Y otra cosa, no vendría de haber estado en una de esas rondas de Gin-tonic’s mano a mano con Lolo?
Pregunto…
7 Febrero 2009 a las 00:14 |
uuuuuhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
que se me ponen los pelos de punta, ¡¡¡¡que cangui!!!! que seria aquella nube??
sigue, sigue… que estoy impaciente!!
7 Febrero 2009 a las 19:19 |
pues a mí me recordaba a un exprimidor de los de “a mano”…
8 Febrero 2009 a las 18:10 |
por diosssss, sigue contandoooo, que estoy hiper intrigadaaaaaa