Proserpina es una Diosa. Y también un embalse en Mérida, al que todo el mundo había ido menos yo.
De primeras parece bonito. Fotos de Juanma Méndez.
Gracias a Cristina y Jorge por la invitación, y sobre todo a Jorge por convertir el salón en un plató y estar siempre dispuesto a colaborar con la alfabetización tecnológica que le proponga. Que no es como otros, que se les llena la boca pero luego no mueven un dedo. En la imagen, un operario mueve el decorado. Y hace tontunas, of course.
Toma 5 de las 500 que hizo falta.
La presa es una obra romana, que junto al núcleo urbano de Mérida, es Patrimonio de la Humanidad. Una vez visitado el lugar, he de decir que no me enamoró precisamente ese agua estancada y esas larvas. Igual si corriera un poco el agua parriba y pabajo, como en un río…
Y luego que tienes que andar un rato para que te cubra, y yo soy más de agua fría, tipo playa portuguesa. Y esas casas tan cerca del agua, y ese chiringuito con pinta de ofrecer calimocho de garrafón… En la imagen, David corre y chilla para que no se lo coman las larvas vivo.
Proserpina, o la excusa para gasta un sábado (que siempre es de agradecer). Esperamos la próxima invitación, por el embalse, la barbacoa y la compañía.











20 Noviembre 2008 a las 23:46 |
Sacas petroleo de cualquier charco.
21 Noviembre 2008 a las 04:43 |
manuel di la verdad, si merida te da igual, a ti lo que te gusta es que alli podemos hacer barbacoa , eso si, como la baca brava, no se yo.
22 Noviembre 2008 a las 01:37 |
Hitos: ojalá fuera así.
J.M.: la vaca brava es incomparable, aunque la presncia de jorge da enjundia a todo, macho.
22 Noviembre 2008 a las 17:46 |
La Vaca Brava??? ese nombre está muy mal puesto, solo hay cerdo y si acaso cordero, la ternerita brilla por su ausencia
25 Noviembre 2008 a las 23:29 |
Cuando me ponen un pedazo de carne asado en la mesa, no suelo preguntar si el bicho se llamaba blanquita o se llamaba milka. El caso es que se te caen las lágrimas con su sabor.
27 Noviembre 2008 a las 20:43 |
Yo no distingo entre carnes, ni tan siquiera la humana…