Entre Meco y nuestra última etapa en el sur, parte del equipo de este viaje se guardó un día para visitar Lisboa, ciudad ya conocida pero a la que difícilmente se le puede negar una nueva visita. En otra ocasión le dediqué un macroreportaje, en un gran viaje con evento musical incluido. Ahora solo vamos a hablar por encima de algunas cosas.
Para ir desde Sesimbra a Lisboa en autobús hacen falta, lo menos, dos metros de ticket, como muestran Maribel y Platín.
El Marqués de Pombal vigila la cima de la Avenida da Liberdade. Este hombre fue el artífice de la reconstrucción de Lisboa, pero también fue un déspota ilustrado que fue un poco cabrón en Brasil. Por cierto, el otro día veía la peli “La Misión”, donde se mencionaba a este hombre y su “política” en el Nuevo Mundo.
Casa do Alentejo. Para visitar, comer y mear.
La Calle Augusta en la Baixa Pombalina, que es la parte baja de Lisboa, que desemboca en la Plaza del Comercio. En este sentido, a la derecha está en Barrio Alto y a la izquierda el Barrio de la Alfama. Pombalina porque como he comentado, el marqués planificó toda la urbanización después del terremoto.
El arco de entrada a la Plaza de Comercio, esta vez sin la obra de restauración que impedía en mi anterior viaje observarla sin obstáculos.
En el otro lado aparecen personajes históricos como Vasco de Gama o el Marqués de Pómbal. Y si no recuerdo mal, otros que son mitad historia, mitad leyenda como Viriato.
Armando y Maribel en la plaza por la que antiguamente reyes y personajillos varios accedían a Lisboa. Una gran entrada sin duda a la ciudad.
Platín ante la estatua de José I, antes “color bronce”, ahora de un tono verdoso malsano. Santi también vino, pero estaría por ahí haciendo fotos sin freno.
Saliendo a la derecha de la Plaza, para subir a al barrio de la Alfama, portadas de iglesias que llaman la atención. Del nombre de ésta no me acuerdo, joer.
Dejando la Catedral atrás (ya puse información y fotos hace tiempo), una plazoleta para parar y echar un vistazo en el mirador. Lisboa invita a pasear por sus viejos barrios.
Colándonos en una librería donde exponían fotos de la Alfama…
Bajando de la Alfama y pasando de nuevo por la Baixa Pombalina para subir al Barrio Alto. Raíles desgastados en el suelo. Para venir aquí hay que tener ganas de recorrer las calles.
Me sé de un archivo de cierto tribunal que el papeleo le llega hasta la puerta… Les hace falta una buena digitalización de la burocracia (como aquí).
El Barrio Alto, que da la impresión que puede ser como el Fuencarral madrileño. Desde cierta degradación, a zona comercial con comercios particulares. Luego vendrán las grandes marcas y se lo cargarán todo.
Largo do Carmo. Síentate y tómate algo. No hace falta que hablemos de cosas sin importancia.
Vuelta a Meco, cena maravillosa de despedida. De despedida, porque como comentaba en la otra entrada viajera, parte del equipo dijo “hasta aquí”. Al día siguiente, pasamos por Cabo Espichel y ponemos rumbo muy al sur, Armando, Santi, Platín y yo. Debajo, cerca de su tierra (Marruecos), Parra y Valle.






















2 Noviembre 2008 a las 12:29 |
Que conste que comí en el mismo sitio que tú y fui a muchos de los sitios a los que has ido tú… y que conste que haré lo que sea por volver este verano a Lisboa. Me encantó esa ciudad.
2 Noviembre 2008 a las 22:14 |
Estoy deseando ver las fotos que nos hicistes.
Lisboa? Siempre es un placer visitarla. Una de las veces que lo hice, fui sólo, con mi música preferida al oído, y sin prisas. Parándote a degustar las vistas.
4 Noviembre 2008 a las 21:21 |
Manu: Ahí está tío, esos sitios comunes nos encantan
Paparra: Muchas fotos nuestras no pongo, más bien de los sitios. Lisboa hasta la muerte!