Hablaba Era el otro día de las rutinas. Pues este pasado fin de semana se abrió una oportunidad para romper la rutina o “irnos a tomar por culo del tó“, que es otra forma de verlo. Platín quería probar su equipo de Kitesurf en alguna playa del sur como novato de este deporte que es, y Maribel y yo mismo nos apuntamos. A la playa, en pleno enero.

De Cáceres a Badajoz, y de allí a Rota pasando por Mérida. ¿Hay alguna ley que diga que no se pueda ir a la playa en invierno? En la imagen, los kitesurfers y sus cometas sobre el Atlántico.

Platín intentando meterse en el traje de neopreno (esos kilos de más…) y su cometa.

Primeras prácticas con Montesinos. Ya mismo, al agua a hacer virguerías.

Don’t disturb, please.

Un bocata y a esperar a que sople de nuevo el viento.

Para dormir, bajamos de Rota a las cercanías de Tarifa. A última hora conseguimos estos apartamentos situados en un viejo cortijo, a unos 10 km del pueblo.

Para mi gusto, caro, pero claro, hay que tener en cuenta que es zona turística…

Desayuno en Tarifa, con pan moreno gaditano (como se echa de menos ese pan, mmm…)

La Puerta de Jerez, uno de los elementos representativos de la ciudad que fuera árabe ya en el siglo VII. De uno de sus caudillos, Tarif ibn Malluk, parece que toma su nombre.

Su casco urbano dibuja inevitablemente trazos traídos de África.

Una vista del Castillo de Guzman del Bueno (aunque también es de construcción árabe). Mala suerte: cerrado por obras.

El Estrecho de Gibraltar, y al fondo, Marruecos. Hasta que no se ven las montañas al otro lado, uno no es consciente de lo cerca que estamos de África.

Avanzando desde el pueblo se llega a Punta Tarifa o Punta Marroquí, el punto más meridional de la Europa continental. Al fondo, el Castillo de Santa Catalina, un pequeño palacete de estilo renacentista, pero que data del siglo XX. En ese mismo lugar elevado, hubo en su día un fortín y posteriormente nidos de ametralladoras para protegerlo durante la II Guerra Mundial, de los que todavía quedan restos.

A la derecha, el Océano Atlántico.

A la izquierda, el Mar Mediterráneo, el Mare Nostrum de los romanos.

Un viento de cojones azota ese paso hacia Punta Tarifa (cerrado por tener dentro instalaciones militares). En la imagen, un científico prueba de primera mano la fuerza del viento. El test salió positivo (te llenas os ojos de arena pero no sales volando). Más tarde se realizó otro test relacionado sobre la micción contra vientos de 15 nudos. El resultado, mejor obviarlo.

Seguimos subiendo por la costa y llegamos a las playas de Bolonia. Por supuesto, nos encontramos las puertas cerradas de los interesantes restos romanos que allí quedan (los domingos por la tarde no se trabaja allí tampoco). Al lado, un centro de interpretación horroroso que hace merecedor de todo mal al fulano que permitió su construcción.
El yacimiento arqueológico Baelo Claudia está situado en la Ensenada de Bolonia, dentro del Parque Natural del Estrecho, a unos 12 Km. de Tarifa (provincia de Cádiz). La ciudad romana de Baelo Claudia surge a finales del siglo II a.C. y su existencia está ligada sobre todo al comercio con el norte de África. La pesca, la industria de salazón y el Garum (salsa derivada del mismo) fueron las principales fuentes de riqueza. El emperador Claudio (41 – 54 d.C.) le concedió el rango de municipio romano. Su declive económico se inicia en la segunda mitad del siglo II d.C., seguramente por un terremoto que debió destruir gran parte de la ciudad. Poco a poco pierde su importancia, experimenta un ligero rebrote en el siglo III y está abandonada definitivamente en el siglo VII.

La gran duna de la playa de Bolonia, que no es la más alta de Europa, como decían. Tiene más de 30 metros de altura, y está rodeada por una plantación de pinos que se hizo hace unos años para intentar frenar su desarrollo.

Maribel y Platín en plena subida… lo chungo que debe ser cruzar un desierto, los pies se te hunden en la arena y cada paso te cuesta más y más…

En la cima de la duna.
Viento, viento y más viento. Dicen que en Tarifa la gente está tocada del ala por tanto viento que deben soportar… Leyenda urbana, claro está.

Algunas casas al fondo de la playa, y la mole gris del centro de interpretación de Baelo Claudia. Ni gusto, ni respeto, ni cabeza. No hace falta construir un bunker de cemento para mostrar a la gente lo que había allí, hay otras opciones.

La duna, en su parte más alta, supera la copa de los árboles que la retienen como pueden.

Allí mismo hay algunos restaurantes con comida casera… y personal casero. Mejor ir sin prisas, que las cosas hechas con calma saben mejor. Un filete de atún o atún encebollado se degustó por allí, tan bueno que difícilmente se podrá olvidar. Y ese postre, Platín…

Unos kilómteros al norte, nos queríamos asomar al Cabo de Trafalgar para aprovechar los últimos rayos de sol y asomarnos al océano antes de volver a casa. También tenía ganas de visitar el lugar donde hace más de 200 años tuvo lugar una de las batallas más importantes de nuestra historia. Probablemente, habitantes de Barbate se asomaban desde allí el 21 de octubre de 1805 atraídos por el humo y el resplandor de los cañones. En aquella ocasión nos dieron “pal pelo“, pero al menos nos llevamos a Nelson por delante.

Es más fácil desconectar y cambiar de aires de lo que parece.

Platín y Maribel, ¡gracias por hacerme un hueco!

Una última mirada al faro, y vuelta a casa.






2008 Febrero 1 a las 17:32 |
Veo que te has documentado…ya sabes que yo siempre estoy dispuesto a volver por aqui con cometa o sin ella!
2008 Febrero 1 a las 21:20 |
Yo sí pude pasear entre las ruinas de Baelo Claudia, a ver si te mando foticos, aunque no entré en el centro de interpretación ¿pa qué?. Me ha gustado mucho esta entrada ¡hay que ver cómo te lo curras! La verdad que casi oigo el mar desde esta habitación :)
2008 Febrero 1 a las 22:13 |
Lo pasamos bien,eh? a ver cuando lo repetimos. Dicho y hecho, y mejor imposible.
En cuanto a tu puntería por culpa del viento…yo tengo fotos que demuestran que tú y la fuerza de la gravedad…mal…
Quiero volver, y comerme ese atún tan rico y ese mousse de limón con coco, eso es un postre, y no tanta bola bolacha que decíais.
A ver si a la próxima se apuntan ls de CC y BA, y sino…3 ya van de seguro.
2008 Febrero 4 a las 11:25 |
Manuel, luego me borras este comentario:
Has puesto 26 y 27 de febrero… ya sé que eres un hombre adelantado a tu época, pero esto ya es abusar, nene
2008 Febrero 4 a las 13:55 |
Platin: yo siempre dispuesto, pero siemnpre no va a ser el mejor momento, you know.
Velvetinna: hija mía, si es que has estado en todos lados. Gracias por tu comentario, tampoco es pa tanto, ehhh?
Maribel: esas fotos, que no salgan a lo público, please…
Fenri: gracias, corregido!
2008 Febrero 4 a las 18:57 |
ahbí ahí, con un par de webs :) no hay ninguna ley que lo prohíba ;) envidia sana! a ver si la próxima intentona de salir de la rutina muchachil, sale adelante…-.
2008 Febrero 4 a las 20:24 |
A ver, a ver, a ver si sale algo muchachil, una pena que no pudiera hacerse lo de este fin de semana…
2008 Febrero 4 a las 20:52 |
no se qué excusas pondría el resto del personal, desde luego, la mía la menos deseable :/ a ver si para la primavera…. de todas maneras creo que si no este finde, el siguiente, lo mismo me tiro con Mercedes pahí pa la zona de Coria y tal un día, nu sep.
2008 Febrero 5 a las 00:51 |
Lo hicisteis bien, di que si! Si voy por esos lares, seguro me da la sensación de haber estado, al igual que en Londres..
2008 Febrero 6 a las 12:12 |
Garcias por ese comentario, Era.
2008 Febrero 6 a las 19:11 |
Siento muchííííííííísimo no haber podido ir. No te haces una idea…
Tenía otro “deber” al que atender. Y ya sabes lo que me gustan a mí las escapadas y el “desconectar”… Pero en esta ocasión los carnavales, por desgracia para mi y lo digo como lo siento, fueron una obligación y no un disfrute.
En la vida hay que saber compaginar. Pero eso no significa que te guste hacerlo.
Un abrazo para los 3 valientes!!!
2008 Febrero 6 a las 19:20 |
Jolín, Paparra, no tenía ni idea de que la cosa era así. Bueno hombre, pues a ver si te apuntas en otra ocasión.
2008 Febrero 6 a las 20:24 |
Hombre, no es que fuera como tragar clavos, pero desde luego me apetecía 10000000000 veces más ir a la playa que ir a ensayar los carnavales en Vva. del fresno.
Al final me lo pasé bien, tú sabes. Eso de que ya que vas, pues disfruta…
Pero bueno, otra vez será.