Lo que en teoría iba a ser una tranquila visita a Madrid con la intención de quedar los tres fulanos de casi siempre para vernos, Parra lo llamó “La Batalla de Madrid”, probablemente debido a que cada uno de los tres nos dirigíamos desde un punto de España (Valencia, Zaragoza y Cáceres) para encontrarnos en la Capital de la manera que lo harían las columnas de un ejército invasor en una cuidada estratagema. Pero fue todo bastante tranquilo y de batalla poco tuvo (quizá la primera noche sí resultó movida y sudorosa…)

Un entusiasta David en el Museo de la Ciencia de Madrid, que se visitó el sábado por la mañana a petición de Paparra, evidentemente. Llegamos el viernes por la noche y acudimos a un concierto, pero eso merece otra entrada aparte…

Paparra haciendo que le interesa el metro patrón… no, espera, ¡realmente le interesa el tema! Qué truchones son nuestros científicos.

Bueno, ya fuera de coña, había cosas curiosas que ver, como estas cámaras usadas por espías. No todo va a ser una fiesta parriba y pabajo, chacho, y la visita al Museo de la Ciencia es recomendable.

En la Plaza Mayor de Madrid, el comienzo perfecto para hacer una visita por la Ciudad de Los Austrias.

Un descanso con David en un rincón del Mercado de Fuencarral, mientras Parra revisaba camisetas con diseños molones.

Una cerveza fría.

Cerca de la Plaza Mayor, balcones adornados con dibujos de Mingote haciendo referencias a otras épocas.

En la Plaza de Santa Ana. Al fondo, el Teatro de Comedias, si no me he equivocado con el nombre. “En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera, comenzándose el derribo de las “casas de manzanas” de la antigua plaza ese mismo año. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero, en el solar de la antigua lonja. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quién concluirá la plaza en 1619″

Calle Huertas, la calle de las citas literarias incustadas en el suelo, literalmente (no podía ser de otra forma).

En Callao buscando comida, con Óscar y Cristina, que son el señor y la señora de la derecha. Los fulanos haciendo el mono en la foto son los gañánes habituales.

En la calle Huertas, donde nos alojábamos. Cerca de Fuencarral, al lado de Gran Vía y a cinco minutos de Callao. En toda la pomada de la ciudad, vamos. (Y en pleno Chueca, que se me olvidaba).

Barriga y pelos. Carne y vello. Algo que no se abunda en el barrio gay, donde da la impresión que todos dedican dos horas al día de gimnasio.

Después de pasar una mañana en el rastro, rebuscando entre tebeos, libros, cuadros y demás cosas viejas, un café y vuelta a casa. No sin antes deternos en el monumento a Cervantes de la Plaza de España.

Interesante reflexión para un día de elecciones tapando un cartel del Starbucks (menudo robo a mano armada lo que se ocurre en esos establecimientos). Qué interesante es Madrid (para visitarlo unos días). ¿Será lo mismo vivir allí?






2007 Julio 10 a las 00:34 |
Oye, que cosas nos marcamos.
Y parecía que todo iba a ser normalito. Por cierto, que te ha faltado hablar del Rastro y to eso.
Espero con impaciencia la entrada hablando del concierto viernes-noche con toda la pomada de Chueca montando la de Dios…
2007 Julio 10 a las 08:29 |
Pues se me ha pasao poner alguna foto, chacho, pero bueno, pa otra vez.
2007 Octubre 6 a las 16:39 |
Oyep,cuando quieras quedamos otra vez en Madrid,lo mismo voy al finde siguiente del Pilar con Virginia y Maribel!!
2007 Octubre 8 a las 09:39 |
El finde siguiente lo tengo ocupao, pero tú sabes que me va el rollo de concierto+museo.