…de Software Libre de Badajoz 3.0 a decir verdad, no resultó tan apasionante, al menos desde mi punto de vista personal, como otros actos a los que he asistido, ya que además el jueves era el Día de La Empresa. Aun así me apunté a la charla sobre Periodismo, como podéis ver en la entrada anterior. He aquí algunas instantáneas del día.

“Periodismo digital y de fuentes abiertas, ¿colaborar y compartir?” en la Sala Azul del Palacio de Congresos.

Malas pulgas en el auditorio.

Fenri se relame de gusto después de haber pillado la conexión a Internet (reiniciando el modem…)

Calvicie 3.0. Foto inspirada, ideada y ejecutada por el Sr. Juanjo.

Comida en el “maravilloso” restaurante La Esquina de San Roque. Incluso te bañan con el postre sin pedíselo al camarero, ¿eh Fenri?

Gente atenta.

Público extasiado con el Software Libre.

Estooooo.. un yo-yó. Voy a poner algo para rellenar:
“Un artefacto similar al yo-yo existía ya hacia el año 1000 antes de Cristo en China, donde se utilizaba como instrumento hipnótico. Sin embargo, en su origen, el yo-yo del que deriva el juguete actual era un artilugio de caza, similar al de las boleadoras de los gauchos, que los tagalos de Filipinas llevaban usando durante más de 400 años. Eran grandes y tenían bordes cortantes y tacos y estaban atados a largas sogas. Hacia el 1800 el yo-yo llegó a Europa como una versión en forma de juguete de esta arma. Los británicos, además de yo-yo, lo denominaron “bandalore”, “quiz” y “juguete del Príncipe de Gales” mientras que los franceses lo conocía como “incroyable” (increíble) o “l’emigrette”. A Estados Unidos llegó en la década de 1860 pero no fue hasta la década de 1920. Pedro Flores, un inmigrante filipino, fue la primera persona que comenzó a producir yo-yos en grandes cantidades. Los juguetes de Flores llevaban el nombre de yo-yo”.
Antiguos comentarios:






Febrero 22nd, 2007 at 20:51 AJajjja!Qué fuerte el yo-yó…
Febrero 22nd, 2007 at 21:15 Sí, quizá sea ese el término adecuado.