“Hacéis bien, es ahora cuando hay que aprovechar para hacer estas cosas, y si no, miradme a mí, que con el coresterol y la diabetes tengo que andar todos los días y me cuesta mucho”.
Tales palabras nos la espetó un venerable veterano con el que nos cruzamos en la ascención que el pasado domingo hicimos al Valle del Ambroz. En concreto se trataba de disfrutar de la Ruta del Castañar que parte de Hervás. Estas palabras nos alentaron para tomar con alegría los primeros kilómetros de subida, y tiene razón el hombre: si ahora nos apalancamos en las casas y en los bares y no forzamos nuestra resistencia física, ¿cómo acabaremos de viejunos? ¿Con achaques y leches del mismo estilo? ¿Por qué los ancianetes de los pueblos están tan sanotes? Be viejuno y fuertote, my friend…

Durante la primera parte de la subida, el sol se asoma entre los castaños. Ese domingo hacía tiempo de NO estar en casa.

Paparra en un alto en el camino, los castaños dejan paso a los pinos, ya han pasado los primeros kilómetros de leve subida, y ahora todo lo que queda de ruta es un paseo.

Antes de que pareciéramos cansados, optamos por sacarnos una imagen en plan montañeros y tal, con todo el Ambroz y demás sierras detrás. ¡Qué pataliebres!

El recorrido lo jalonan varias fuentes. En una de ellas, situada en una zona sombría, el sol no evitó que se congelara el agua.

La merecida recompensa para pies cansados y barrigas rugientes, una buena hogaza de pan de pueblo (tan grande que oculta el sol) esperando ser atiborrada de embutidos selectos.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Ya queda menos para completar los 25 km de ruta. La alegría es palpable y no es disimulada, como se puede apreciar en la instantánea.

Reflejo.

Anochece en el valle del río Ambroz. Esto pasa por levantarse tarde y hacer las rutas en invierno a las 12:00 del mediodía.

De la antigua línea de ferrocarril que unía Plasencia con Astorga quedan señales como ésta, que a modo de cruz recuerda que por allí cruzaba el tren desde hace varias décadas hasta 1985. Hace poco se comenzó a debatir la reapertura de esta vía férrea para unir Extremadura y el norte de Castilla y León.

Con el tiempo pegado al culo y con la noche que se acercaba a nuestras espaldas, llegamos en el tiempo de descuento a Hervás, entrando por el antiguo puente de hierro del tren.

La iglesia de Santa María de Hervás destaca entre el caserío. “En la parte alta de la villa se encuentra la Iglesia de Santa María, construida en el interior de un pequeño castillo a principios del s. XIII y con reformas en los siglos posteriores, aunque conserva elementos de la construcción original como el primer cuerpo de la torre”.

Barrio Judio. “La localidad de Hervás surge en el s. XII a partir de una ermita situada junto al rio Santihervás, de donde proviene su nombre, edificada por los templarios. Los templarios fueron expulsados a principios del s. XIII y se construye un castillo con la iglesia en su interior. Alrededor del castillo se fueron asentando diversas gentes que repoblaron el territorio. En el siglo XV se estableció la comunidad hebrea junto al río Ambroz. Estaba constituida por 45 familias de las que, en 1492 se exiliaron 14, aunque retornaron algunas en 1494.”
Antiguos comentarios:






Enero 18th, 2007 at 14:48 Vaya vaya… me encantan las fotos, sobretodo la primera y la ultima, eres un crack, un labordeta en potencia… Sigue así compañero…
Enero 18th, 2007 at 17:04 Hacía tiempo que no disfrutaba así de un día de naturaleza. Y se me ha abierto el apetito por estas excursiones, tú sabes.Por cierto, siempre que te veo hacer las fotos no me doy cuenta hasta que las veo del momento tan bueno que has captado. Tienes buen olfato, Mein Herr.
Enero 18th, 2007 at 20:30 Joder!! que envidia me dais, es un paraje increible. Hervás a mi me tiene enamorao, y cada que puedo me escapo un fin de semana, a ver a algun@s coleguillas que tengo por aquellos lares.Un abrazo y enhorabuena por el reportaje.
Enero 18th, 2007 at 21:09 Ostras, pues nada, María y Andiru, gracias pero no las merecen las fotos ni nada. Sí es verdad que me gusta ser un Labordeta, qué gran programa!!! Buen vino de pitarra por Hervás, noooo?
Enero 19th, 2007 at 9:34 Ay! Qué delito tengo! Todavía no conozco Hervás y eso que mi compi de piso va todos los días y me habla constantemente del pueblo.. ya me vale! Paparraaaa qué bien sales en las fotos! Fotos preciosas, por cierto. A ver cuando nos “hacemos” otro Peniche!! jijij
Enero 19th, 2007 at 9:54 Mira por donde ayer estuve en Hervás!! no en el castañar, claro. Tiene algo encantador si.
Enero 19th, 2007 at 10:17 Pues sí, y además, poniéndome un poco moñón, es interesante porque llegó a ser una de las más destacadas juderías de Extremadura y patatí patatán. Esme, “otro peniche” cuando llegue el buen tiempo… aunque en aquella ocasión era verano y el dios Eolo nos la metió doblada…
Enero 22nd, 2007 at 11:18 Yo viví allí 1 año y medio… a que me tenéis la más obsoluta y cochina envidia!!!??¿?
Enero 22nd, 2007 at 11:27 Tanta que me voy a levantar ahora mismo de mi silla, voy a mirar de soslayo a Jesús, voy a poner mi ojete en tu napia y voy a exhalar un peete. ¿Qué te parece?La verdad es que unos días allí no estarían nada mal, eh? Aunque por ahora no cambio Cáceres por nada!