Y bien, después de la noche, el día con la visita prometida a Trujillo, ya que Parra no conocía la ciudad… “asentada sobre un batolito de granito, conserva restos prehistóricos y prerromanos, conocida entonces como Turgalium. Hay constancia de la existencia de una fortaleza ya en tiempos muy antiguos. Posteriormente fue poblada por romanos, suevos, visigodos y musulmanes, después de cinco siglos de ocupación de estos últimos, fue conquistada primeramente por Alfonso VIII en 1186, años después volvió a ser de dominación Almohade, para ser conquistada definitivamente por los cristianos en enero de 1232. El rey Juan II de Castilla le concedió el título de ciudad en 1430.”
Parra en pose ecuestre, ejercita sus posaderas imitando al conquistador (y por tanto, asesinos de masas y tirano) Pizarro. Es él, Parra, el verdadero protagonista de este blog.
El sol de septiembre se asoma sobre una de las torres que jalonan la noble ciudad. Hace tiempo que quería escribir la palabra “jalona”.
De nuevo en la ciudad monumental, entramos en una antigua iglesia hoy convertida en (un deficiente) museo de la cuidad. Al menos, pudimos subir a la torre del campanario y entrar en la habitación del párroco que tenía encima de la iglesia.
Tontunas en los aposentos sagrados, no me queda mal…
De nuevo en el castillo (o alcazaba árabe…), Parra explora el aljibe abierto al público mientras yo le deslumbro con un fogonazo de flash que casi le cuesta las córneas.
Parra y Manuel os enseñan Extremadura de nuevo, menuos dos pata-liebres. Aquí, en la parte más alta de la fortificación, donde se construlló una pequeña espadaña para instalar una campana.
De vuelta a Cáceres, parada en un pueblecito perdido en la comarca (…) que no conocíamos…
Típica meada de Parra, delante de una magnífica puesta de sol. Que él no se saca la churra en cualquier lao, pa que veáis.
Por delante: carretera y ciudades, y gentes, historias, anécdotas, comidas, visitas, alugan-se, etc. Solo un Seat Leon, y ganas de aprovechar el tiempo y viajar (hasta que vuelva Valle de Alemania…) Esta foto de papel tapiuz queda niquelá. Y como siempre, se quedaron fuera mil fotos más.














